Sea lo que sea lo que sientas, te entiendo.
Pasé años perdida y enferma.
Soy altamente sensible y llegué a creer que había algo malo en mí, en mi ansiedad, en mis dolores corporales y en esas enfermedades que nadie lograba explicarme.
Sentía que lo hacía todo bien —iba de un médico a otro, probaba terapias, leía, buscaba respuestas— pero nunca alcanzaba esa paz profunda ni una sanación que se sostuviera en el tiempo.
Hasta que lo entendí: estaba equivocada.
Me obsesioné por "curar los síntomas" y eso me llevaba a poner parches: pastillas, terapias de choque, maquillaje para disimular…
Pero eso solo me llevaba a apagar un dolor y encender otro. Y al poco tiempo volvía a la casilla inicial.
Entendí que eso no iba de eliminar síntomas, iba de mirarme con profundidad y sanarme desde dentro.